Democracia, patriotismo y UE.

Me gusta la democracia, a todo el mundo le debería encantar, pero desde luego el adefesio que tenemos y en el que se ha convertido nuestro “Estado Social y democrático de Derecho” es despreciable, ciertamente cuestionable y muy necesitado de una profunda revisión y reflexión; yo defiendo una democracia real, verdadera y más participativa, porque la democracia, para que pueda llamarse tal cosa, ha de ser real y efectiva y no meramente nominal o formal,  es decir, no puede ser un camelo o una entelequia jurídica de papel mojado en una Ley que diga que somos una democracia -como en Cuba por poner un ejemplo-, no es así, sino que tenemos que serlo realmente y parecerlo.

Para eso precisamente se hizo un pacto en el 78, un pacto de los ciudadanos con la política, y no con la casta política, donde  decidimos que los políticos nos representarían a través de un sistema democrático de representación indirecta a través de las urnas. Pero este sistema de representación indirecta se pervierte y deslegitima cuando los políticos enseñan su verdadero rostro, esto es, la corrupción como forma de gobierno, traicionando miserablemente la confianza que los ciudadanos depositamos en nuestros políticos.

No tenemos que olvidar que la soberanía reside o debería residir en el pueblo español -en su conjunto- y no en los oligarcas que se adueñan y aferran a la misma como los monos a los plátanos, y aunque nos la hayan raptado como si de una sabina se tratara, o aunque pretendan hacer 17 soberanías de una, legítimamente es nuestra y nos pertenece a todos los españoles, y es que, aunque ciertamente vivamos en un régimen de libertades, no nos pueden hacer creer que yendo a votar una vez cada cuatro años seamos plenamente libres y vivamos en una democracia real, como si fuéramos niños pequeños, porque la democracia es otra cosa, no esto, porque para colmo de nuestros males buena parte de la “política” se hace en Bruselas y no en Madrid, y digo para colmo porque nadie sabe bien cómo funciona nuestra querida Unión europea ya que muchas personas ignoramos los intereses que defienden los eurodiputados, pero los nuestros seguro que no, porque entre otras cosas no existen partidos políticos europeos de verdad, sino intereses difusos de pseudo-parlamentaristas que no nos explican o no nos quieren explicar; de ahí la enorme abstención que se produce tradicionalmente en estas elecciones de mentira así como la gran indiferencia ciudadana, lo que resulta muy curioso, por dos motivos: porque buena parte de nuestros destinos los decide esta simpática “unión de ciudadanos” y mucha gente ni lo sabe y porque para colmo, la adhesión a la simpática unión se hizo con nocturnidad, alevosía y ensañamiento porque no se explicó adecuadamente.

La gente no entiende nada de esta Europa porque nada nos explican. El déficit democrático lo encontramos tanto por arriba, en la UE como por abajo, en nuestro Estado.

La democracia es sinónimo de participación de los ciudadanos en la vida pública de una manera regular y frecuente y en todos sus ámbitos, esto es, local, autonómico, estatal y más importante si cabe a nivel europeo. Es sinónimo de conocimiento, de cultura, de transparencia, de discusión constructiva y no destructiva, de honradez ejemplar y ejemplarizante de sus políticos, de educación de calidad que fomente una visión crítica y que evite la manipulación y sumisión ciudadana a las doctrinas de unos y otros, de libertad, de igualdad y de justicia, como he llamado a este blog, pero todo ello ha de tener carácter real y no formal, como ya hemos comentado antes.

Pero vayamos al grano. Hoy en día está muy mal visto por algunos -o por un extraño ente antiespañol-, defender los valores patrios y la defensa de la unidad nacional, cosa inédita en el mundo, lo que se refleja curiosamente pero de una manera más acentuada en nuestros queridos y mal llamados políticos,  esos patriotas de pacotilla que nos gobiernan como por designio divino al entender que la cesión de soberanía que les otorgamos en las urnas se puede convertir en un absolutismo democrático.

Esa ausencia buenista de patriotismo la vemos todos los días: cuando no endurecen su discurso frente a la todopoderosa UE en temas como el de Gibraltar o en la defensa de políticas activas de empleo o frente a los nacionalismos chovinistas periféricos al no actuar con más decisión en un asunto tan grave como el catalán si tan españoles son. ¿No son patriotas de verdad nuestros políticos? ¿no son personas que defiendan el bien común? ¿no defienden los intereses de los ciudadanos estos fantásticos feriantes de la oligarquía pp-psoe-ciu-pnv? ¿acaso los defenderán los eurodiputados? La respuesta es sencilla: no.

Yo sinceramente creo que lo que defiende esta casta es su bonito culo, y que no interesa lo más mínimo que aflore el auténtico patriotismo porque el chollo se les acabaría, lo cual les permite perpetuarse en el poder “sine díe” manipulando, engañando, tergiversando, desuniendo y mintiendo bellacamente ¿no se podría decir que su verdadero Dios, Patria y Credo es el Dios dinero al cual adoran y veneran y no su país?

Es que, nos dicen las mentes preclaras en España, todo nacionalismo es malo, y sobre todo cuando se unen las palabras Nación y España claro, cómo defender algo tan carca y casposo, pero no es tan malo en países que, como Alemania, Francia o Estados Unidos han sabido hacer bandera de ese patriotismo cuando han defendido sus industrias, su comercio, sus productos, a sus ciudadanos o cuando han luchado enérgicamente contra la corrupción o no han usado la lucha antiterrorista como instrumento político porque eso te demuestra cuán políticos patriotas tiene una nación..

Mariano Rajoy. Fuente:http://jomblanco.blogspot.no

Así las cosas, y al calor de un discurso nacional de patriotismo de falsa bandera como el que hayan podido protagonizar políticos “ilustres” de ambos partidos mayoritarios, se unen las voces que caracterizan al simplismo político de nuestro país y que lo reduce prácticamente al bipartidismo caciquista y a la nefasta alternancia en el poder de la casta para una mejor dominación ciudadana. Un ejemplo de la típica discusión de nuestros grandes líderes políticos que caracteriza dicho simplismo político nacional lo vemos cuando, por ejemplo, se discute sobre la memoria nacional, la cual debería servir para unir, pero bueno: ¡franquistas!  ¡antidemócratas! Otros contestan ¡rojos! ¡comunistas sanguinarios! ¡Marxistas antidemócratas! Y por si todo esto fuera poco se suman los nacionalismos periféricos de carácter también oligárquico al grito de ¡Feixistes! ¡Imperialistas! Todo ello forma un totum revolutum que apriori no tiene ni pies ni cabeza y que nadie parece comprender, pero que nuestros políticos conocen perfectamente y tiene un sentido perverso que es el de adscribir inconscientemente a los ciudadanos a una determinada ideología, de izquierda o derecha, usando las emociones de la gente, por las pasiones que ha desatado la guerra civil española, por eso es un tema tan recurrente por todos ellos, por lo que el bipartidismo será eterno y difícilmente dará cabida a nuevas realidades políticas ya que lo que consiguen precisamente con esa adscripción inconsciente a uno de los partidos mayoritarios es precisamente la continuidad del actual y antipatriota régimen caciquil de partidos.

Sin embargo, todos ellos se descubren mostrando lo que son realmente y cuáles son sus intereses; la casta inamovible se descubre cuando defienden los intereses de los bancos y no de los desahuciados o preferentistas ancianos, o cuando defienden los privilegios fiscales de las grandes multinacionales que han deslocalizado su producción en España y en ciertos países de Europa y se la llevan muy lejos, o cuando defienden los intereses de las empresas corruptas que sobornan a nuestros maravillosos políticos, o cuando defienden la inmovilista Ley Electoral, o cuando se han negado a prohibir que los partidos reciban donaciones anónimas, o cuando se niegan a reformar la manera en que se eligen los jueces del Tribunal Supremo, es decir, se descubren como lo que son, no son políticos del PP o del PSOE, sino mercenarios, una casta, defensores a ultranza de un modelo económico y bárbaro, el capitalismo salvaje que ha llevado a este país al enorme endeudamiento actual, a la desindustrialización, al esclavismo laboral, al miedo, a la ruptura de la nación en mil pedazos, a la vuelta de la emigración, a la consagración de la clase política corrupta y al hundimiento en general de España ¿y qué se consigue con esta desunión política y ciudadana? Debilidad y miseria económica que busca desunir a las personas para que unos cuantos sigan manteniendo una serie de privilegios como si nos encontráramos en el absolutismo borbónico bajo el bonito cuento de la pseudodemocracia y el Estado de Derecho, que no deja de ser el Estado del clientelismo y del interés extranjero.

De ahí que ya se oigan voces diciendo lo absolutamente necesario que es un patriotismo sano y de reafirmación nacional en España. Porque ese patriotismo, el real, esto es, el nacional y defensor de los ciudadanos e intereses españoles y no de castas y familias políticas o bancos, fortalece la economía y hace fuerte a España, fortalece a la España de los ciudadanos y ciudadanas y no la España del capital, del individualismo, de la insolidaridad interregional y ciudadana, de la avaricia, de la corrupción, de la codicia y de la soberbia y arrogancia caciquil, siendo precisamente la defensa de ese patriotismo real y la unidad nacional la que hizo fuerte a España en diversos momentos históricos y le permitió ejercer su hegemonía y liderazgo económico, militar y cultural durante siglos, y sólo cuando se empezó a resquebrajar esa unidad nacional se resquebrajó España, siendo precisamente esa unidad la que construyó nuestra nación en gestas como la reconquista o el 2 de Mayo, ciertamente una unidad en la diversidad de todos los pueblos que históricamente han configurado España, pero unidos y defensores de un un proyecto común en defensa de un interés general, desconocido y olvidado en nuestros días, defensores de la misma patria y bandera, unidad y patriotismo que de ninguna manera interesan a los poderes fácticos de nuestro actual régimen de la corrupción, el desgobierno, la hispanofobia y de la podredumbre intelectual y moral porque dicha unidad y patriotismo acabaría con ellos.

Así pues, el mensaje que ha calado en la sociedad es que, según los iluminados y patriotas que nos gobiernan y que han desmantelado la industria de nuestro país para llevarla a países subdesarrollados donde los ciudadanos trabajan por dos duros en condiciones miserables, esto es necesario nos dicen, porque queridos ciudadanos, tienen que comprender que vivimos en un mundo globalizado y que no nos podemos permitir tener fábricas o industrias debido a los altos costes laborales que sus sueldos mileuristas suponen porque ya vendimos el país hace unos años cuando entramos en la gloriosa UE del progreso y ya no tenemos ni soberanía económica ni moneda, y por ello es mejor darles trabajo a los extranjeros llevando allí nuestras fábricas, y claro, una vez que hemos desindustrializado nuestra economía y como se ha acabado el vivir del cuento con dinero y crédito barato europeo que empujaba el sector de la construcción a la España de los Césares, una vez conseguido ésto nos dicen nuestros “patriotas” que tenemos que hacer una devaluación interna de nuestra economía porque nos hemos endeudado hasta las trancas durante la época del “milagro español” y del progreso y esa es la única alternativa en la Europa del desarrollo -o desarrollismo diría yo- porque se acordarán que nuestra industria desapareció hace tiempo ¡es que tiene huevos la cosa!

Es decir, tras haber hundido la economía, no ahora con la crisis sino hace años , tras haber inculturizado y aborregado al país con la telemierda, prensa rosa y con una educación bananera en aras de una mejor dominación, no contentos con todo ello nos dicen ahora que tenemos que devaluar nuestra economía abaratando salarios para hacerla más competitiva frente a China y a las potencias emergentes que pagan dos duros a sus ciudadanos y viven por desgracia en condiciones miserables y que ahora nos están imponiendo en la Europa del progreso, la gran Europa de los capitales, y nos dicen que es la única solución para ser competitivos y todo ello para para pagar la deuda que la casta ha ido generando irresponsablemente durante estos ¡años de bonanza! ¡manda huevos!

Pero es que no contentos todavía y como vampiros sedientos de nuestra sangre , tras numerosos recortes económicos, subidas de impuestos de carácter marxista, después de haber hecho una reforma laboral salvaje, no estando contentos los mecenas de la hecatombe económica, todavía quieren más y no estarán completamente saciados hasta que los ciudadanos digamos ¡basta! Así, de la España de los Césares del ladrillo hemos pasado a la España de la gran deuda pública, de la España del capital y el dinero abundante a la España que rebusca en los contenedores, de tener numerosas industrias textiles a vender cebollas y zanahorias en Europa, de fabricar coches con tecnología genuinamente nacional a recibir a nuestros queridos europeos para que nuestros  camareros-ingenieros les sirvan sangría y pescaíto frito en nuestras playas.

Nos han convertido en un país productor de materias primas y titular de deuda pública gracias al maravilloso ultraliberalismo capitalista o como diría el escritor argentino Julio Carlos González, nos han convertido en un “país productor de materias primas, tributario de empréstitos y del saqueo sin fin”.

Está claro señores, hoy en día ser un político patriota con dos cojones y con una visión de Estado no es factible conforme a la ideología ultraliberalista imperante de todos los colores existente, es totalmente incompatible con un sentimiento nacional de verdad  que fomente y haga posible buenas políticas de cohesión e integración nacional tendentes a la reindustrialización de la economía, de inversión en I + D y en nuevas tecnologías, de fomento a ultranza del consumo de productos nacionales -claro qué productos si todo se fabrica en China-, de modernización e industrialización de la agricultura, de construcción inteligente y no corrupta de obras públicas, de fomento a capa y espada  de una vuelta a la producción nacional con la fabricación de productos “Made in Spain”, la vuelta en definitiva a la reindustrialización de nuestra economía basada en aquellas que sean competitivas, sólo para bajar un poquito nuestro desempleo a la vez que generamos riqueza, más que nada para no estar los últimos de la OCDE en cuanto a paro se refiere y a no morirnos de hambre, pero parece que todo esto es ser anticapitalista, comunista o antidemócrata al parecer, y aunque en otros países como yankilandia lo hagan, aquí no puede ser.

Y si estas políticas no las puede hacer España porque es competencia de la UE, o no quiere o no sabe, pues que grite alguien en Europa para la defensa de los intereses de la Nación. Y si Europa tampoco nos escucha porque defiende otros intereses entonces yo ya no quiero ser europeo.

Yo ya no quiero ser alemán, ni francés, ni holandés. No quiero ser catalán, vasco o murciano, yo sólo quiero ser español.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s