El rebaño en las urnas.

El aparato propagandístico del sistema está en marcha, calentando motores para las próximas elecciones europeas y una vez más la historieta se repite.

Una vez cada cuatro años creemos tener nuestra dosis de libertad y soberanía.

Una vez cada cuatro años creemos que somos nosotros, los ciudadanos, los que haciendo uso de nuestra razón critica, acudimos a ejercer nuestro derecho a ser libres.

Una vez cada cuatro años creemos ser soberanos porque se nos otorga la importante misión de poder cambiar el curso de los acontecimientos políticos de nuestro país introduciendo un papel en una caja de cristal, observando como simples espectadores pero con ilusión, cómo se desarrolla toda esta parafernalia en que consiste nuestro sistema “representativo” electoral, mientras que esperamos a que, esta vez sí, vamos a tener un gobierno honesto y responsable que se preocupe por los problemas de los ciudadanos.

Creemos que aunque la economía no vaya todo lo bien que quisiéramos o que, aunque la cosa esté realmente jodida, entregando la patente de corso a los bucaneros de Bruselas, estos gentiles y bondadosos piratas se entregarán en cuerpo y alma al servicio del interés general de los españoles y demás europeos.

Así pues, una vez entregado este papel en forma de porción de libertad, como buen pueblo precavido e informado que conoce al pie de la letra el programa electoral del cártel político al que vota y que nos va a representar durante los próximos 4 años, ya nos podemos dedicar a seguir la corrida desde el burladero, pero se nos olvida que no somos espectadores que están en las gradas de la arena, porque los cornudos banderilleados seremos nosotros en una corrida con picadores y con los mejores cabestros.

Y entregado nuestro voto ya nos podemos despreocupar de todo, ya nos podemos dedicar tranquilamente a consumir la droga del sistema durante otros cuatro años, el opio de las masas, ya podemos ver a Belén Esteban y a Julián Muñoz; ya podemos ir al bar a insultar al árbitro y a los políticos a los que votamos sin reparar en lo que es un grito a voces: es precisamente esta telemierda la que nos acobarda y nos amansa y el sistema educativo el que nos convierte en seres acríticos que piensan sólo en dos colores para mayor gloria del sistema, rojos o azules, gaviotas o rosas.

Es dicha basura informativa y educativa, la que nos hace creer que somos incapaces de revertir la situación decrépita en la que vive nuestra sociedad con lo que se genera la frase célebre que es como un dogma de fe entre nosotros “es lo que hay”, la que nos hace quedarnos en nuestras casas y nos impide reaccionar y movilizarnos o reunirnos para buscar soluciones, la que nos paraliza ante el cambio y nos hace cada día ser un poco más cobardes, un gran grupo de cobardes que piensa como un rebaño al que no para de varear y varear violentamente su pastor para que la mayoría de las ovejas no se aparten de esta bazofia bipartidista.

Pero lo triste es que en el fondo conocemos la cruda realidad porque simplemente tenemos miedo a la democracia y a que sea el ciudadano el que tome las decisiones y las riendas de su destino.

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¿Por qué ya no hay buenos discursos entre la clase política?

Buscando discursos políticos por YouTube me he encontrado con éste de Julio Anguita del año 1999, pero de muchísima actualidad; no se trata de un discurso en defensa de las siglas de su partido, no, sino de una crítica al sistema y un llamamiento a la reflexión de los ciudadanos. Revisando discursos de toda ideología, desde la izquierda a la derecha, y viendo la vehemencia de algunos oradores de otras épocas, caigo en la cuenta de la mediocridad, autismo y discurso bobo de la clase política actual y me pregunto ¿a qué puede deberse dicha calamidad?.

Pues bien sencillo. De todos es conocida la marranería política actual en nuestro país y tras analizar la cuestión, caigo en la cuenta de algo evidente: la mediocridad en el discurso político de los marranos de hoy día es consecuencia directa de la absoluta ausencia de convicción en sus ideales, ergo, lo que nos cuentan es falso porque ni ellos mismos se lo creen y es que defender una falacia desde la convicción en el discurso se les antoja tarea imposible a sus ilustrisimas señorías.

Sólo hay que ver los recientes discursos de Rajoy, Rubalcaba, Pajín, Montoro o los nacionalistos y compararlos con cualesquiera otros de épocas anteriores, tales como Azaña, Negrín, José Antonio Primo de Rivera, el propio Anguita o el mismísimo Blas Piñar; compartamos o no sus ideologías, y comparándolos con los actuales, caeremos en la cuenta en seguida de lo que trato de transmitir, ya que el desplome en calidad de sus discursos y oratoria es algo que nadie me podrá negar.

Esa división ideológica que nos hace adscribirnos a las siglas del actual régimen oligárquico, nos impide escuchar lo que dice el otro automáticamente, sin reparar ni reflexionar lo más mínimo en las propuestas que pudieran ser provechosas para el interés nacional, lo que en los políticos se traduce en su imposibilidad crónica de alcanzar acuerdos de Estado tan necesarios, en los ciudadanos de a pie se traduce en nuestra adscripción al régimen sin más.

Olvidémonos de toda ideología por un momento y veamos qué decía un político español antes de estallar la triste guerra civil española:

“Mientras la terrible crisis económica actual ha arruinado o está en camino de arruinar a los modestos productores, y la masa obrera sufre como nunca la pesadilla del paro, la cifra de los beneficios obtenidos por los beneficiarios del orden actual de cosas, los dueños de la Banca, es elevadísimo.” – José Antonio Primo de Rivera, 21 de noviembre de 1935.

El síndrome de Estocolmo español. Fernando VII sigue vivo y tiene escaño en el Congreso de los Diputados (I).

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En el colegio nos suelen explicar que un buen día en el s. XVIII, unos franceses locos, cansados de sufrir los abusos del poder y las tropelías del absolutismo monárquico, tuvieron la ocurrencia de iniciar una revolución e implantar la moda de la guillotina y el corte de cabezas, e incluso llegaron a guillotinar a su Rey Luis XVI, y pensaron que para evitar los abusos y errores que se habían cometido durante tanto tiempo era mejor que el poder no estuviera concentrado en un único estamento –el rey-, y que para ello era preferible que el mismo estuviera separado, así que lo dividieron en los tres poderes que todos conocemos, esto es, ejecutivo, legislativo y judicial, de manera que dichos poderes se controlarían los unos a los otros a partir de ese momento para evitar los abusos y corrupción que parecían endémicos hasta entonces.

Regueros de sangre encharcaban las calles y llegaban al Sena, hubieron miles de muertos, y fue entonces cuando esos bonitos principios liberales de “Liberté, egalité, fraternité” corrieron como la pólvora y se extendieron por todo Occidente, llegando a España e incluso cruzando el charco hasta América, surgiendo así lo que se conoce como liberalismo, del cual hacen gala algunos de nuestros políticos cuando afirman que son partidos liberales de centro, sandeces de la mayor bajeza ética que por desgracia tenemos que escuchar.

A día de hoy se suelen relatar en los diversos textos de historia de la fabulosa E.S.O., estos acontecimientos a los niños de tempranas edades en los colegios.

Pues bien, es harto evidente que esta menudez histórica que sucedió hace unos 200 años se nos ha olvidado o nos la pela, tanto a la clase política porque han ignorado por completo y en su propio provecho el repetido principio de separación de poderes, consustancial a toda democracia -desde que se aprobara la controvertida y polémica Constitución que tenemos-, como a los ciudadanos, porque también lo ignoramos puesto que seguimos votando a los mismos caciques de siempre. Políticos que prometen el oro y el moro cuando se llenan la boca diciendo que van a reformar el sistema de elección de los jueces que componen el Consejo General del Poder Judicial y que van a respetar este principio liberal tan básico al que, por otro lado escupen y repelen cual demonio al agua bendita y al que juraron odio eterno, porque el poder no gusta de ser controlado. Así, vemos cómo en pleno siglo XXI aquellos problemas que, en principio habían resuelto magistralmente los revolucionarios franceses con un sistema inteligente de pesos y contrapesos, vuelven a aparecer hoy en día con una vigorosidad diabólica y de proporciones bíblicas, y los políticos mientras tanto vuelven a hacer suya aquella frase de “L’Etat, c’est moi” (“El Estado soy yo”).

La concentración de poder que existe en estos momentos en España es lo más parecido al absolutismo monárquico de Luis XVI, ya que sólo tenemos que ver cómo se designan los miembros del CGPJ, cómo se reciben donaciones para financiar los partidos, cómo se malgobierna y abusa a base de decretazo, cómo se nombran a los consejeros de las cajas de ahorro, cómo se indulta a determinados empresarios que han amasado fortunas a costa de la política mientras vemos cómo se estuvo a punto de denegar el mismo a una madre que había usado indebidamente una tarjeta de crédito para comprar comida y pañales a su hijo , cómo siguen existiendo privilegios como el aforamiento cuando hay que juzgar a determinados barones de la casta o cómo se hace un burdo ventriloquismo con la Fiscalía General del Estado !Qué bien se compadrea en la España de los 6 millones de parados!. !Cuanta razón tenía aquel que dijo aquello de que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla! Y es que es mucho más didáctico revivirla en nuestras carnes otra vez a ver si aprendemos la lección de una vez por todas, esta vez sí, y en las próximas elecciones generales nos compramos un buen bote de vaselina y agachamos nuestros culos en dirección a la Moncloa.

¿Y para qué mierda entonces se hizo la revolución francesa si aquí parece que ha resucitado Fernando VII aboliendo la Constitución de Cádiz y reinstaurando el absolutismo borbónico? Pues no lo se, pero seguro que a sus ilustrísimas señorías les parecería genial la creación del Ministerio de la Santa Inquisición así como de un Tribunal específico, de esos que tanto gustan, para la represión de todas estas ideas subversivas liberales. No estaría demás, hacer una gran hoguera la noche de San Juan con todos los libros de la Ilustración en todas las plazas de España y que todas estas memeces del liberalismo francés, de la revolución francesa o de los principios y demás chuminadas varias que deben regir una democracia, no se enseñaran en los colegios, y sería muy bueno para poder ser adoctrinados como súbditos del sistema, ya que al menos no creceríamos en el estúpido engaño democrático con el que hemos crecido muchos ciudadanos y así las próximas generaciones serían más manipulables y felices en su completa ignorancia.

¿Pero cómo es esto posible? En nuestra Constitución de 1978 viene reflejado claramente el principio de la separación de poderes que sostiene todo el tinglado y en la misma se dice que el poder legislativo se atribuye a las Cortes Generales (compuesta por Congreso y Senado), el poder ejecutivo lo ejerce el Gobierno y por último el poder judicial, lo ostenta el órgano de gobierno de los jueces, es decir, el Consejo General del Poder Judicial.

Así pues, si entendemos que una Constitución no es más que un pacto de los ciudadanos, en teoría titulares de la soberanía, que es un pacto social en el que intervinieron efectivamente todos los agentes políticos y que cristalizó en la sacrosanta Constitución española a través de un referéndum con altísima participación, escapa a la más elemental de todas las lógicas humanas porqué se vulnera de una manera tan flagrante el “sagrado” principio de la separación de poderes. Y es que, si efectivamente entendemos el camelo constitucional de 1978 como un pacto, un acuerdo o un contrato, no se entiende esa reconcentración de poder en el ejecutivo y su incumplimiento miserable por aquellos que lo detentan, cuando sólo es necesaria una simple lectura de la Constitución para darnos cuenta de este despótico incumplimiento. No hay que olvidar que cuando los términos de un contrato sean claros y no dejen lugar a dudas, habrá que estar a la interpretación literal de los mismos y no a la ingeniería jurídica de abogados del Estado o Tribunal Constitucional cuando interpretan nuestra Constitución al servicio del Gobierno de turno, ya que “si los términos del contrato son claros y no dejan duda sobre la intención de los contratantes se estará al sentido literal de sus cláusulas” (art. 1289 CC), así que la ignominia del sistema de nombramiento de jueces del CGPJ, entre otras cosas, apesta, por mucho que se esfuercen juristas de reconocido prestigio en sostener lo contrario.

Resumiendo, el pacto constitucional se está incumpliendo, pisoteando y violentando, y sus consecuencias las pagamos los de siempre, con lo que la voluntad soberana del iluso “constituyente” de 1978 queda reducida a una enorme desilusión, incumpliéndose por tanto dicho pacto por la clase política, en lo que constituye una mofa en toda regla hacia los revolucionarios franceses y hacia aquello que nos dijeron en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1798 de que “Toda sociedad en la que no esté asegurada la garantía de los derechos ni determinada la separación de poderes, carece de constitución”.

Sin embargo, todo esto es palabrería barata de bar de barrio, tertulia belenera de Tele 5, porque los españoles queremos y deseamos esta oligarquía política absolutista que no nos escucha, porque somos tan inteligentes que legitimamos cada cuatro años nuestro sistema democrático de cartón piedra con nuestro voto, sea votando al PP o al PSOE, y como poseídos por un extraño síndrome de Estocolmo, como si nuestra voluntad estuviera sustraída a todo razonamiento ilustrado y nos encontráramos todavía en el Antiguo Régimen, seguimos dando nuestra confianza a la casta, pese a que en todas las encuestas sean los políticos el principal problema de los españoles. Es lo que podríamos denominar como el Síndrome de Estocolmo Español porque adoramos a nuestros captores, aquellos que secuestraron la voluntad ciudadana y se mean cada día en el “Espíritu de las Leyes” del barón de Montesquieu gobernando de espaldas a los ciudadanos y concentrando el poder en el gobierno.

El principal problema de los españoles no son los políticos ni mucho menos, somos nosotros mismos el problema, los que alimentamos cada día esta patraña de sistema con tasas de desempleo y corrupción jamás vistas, con nuestras fobias, con nuestros miedos, con nuestra ignorancia, con nuestra podredumbre moral y nuestra cobardía política, porque sólo pensamos en nosotros mismos, en nuestro gran ego, el yo por encima de todo, el consumismo desmedido y egoísta, y nos importa una putísima mierda ver cómo cada día nos rodea más mierda, más miseria, más violencia, más paro, más suicidios de gente que se queda sin vivienda, más, más y más de todo lo malo y deleznable del ser humano, porque si fuéramos un poco valientes ya habríamos acabado hace tiempo con toda la calamidad socioeconómica que asola el país.

!Larga vida a Fernando VII! !Abajo la Constitución de Cádiz!!Viva el absolutismo político!

La libertad según Cervantes.

Cita

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

Don Quijote de la Mancha.

La “nación” catalana y la “anomalía histórica de España”.

Aquí os dejo otra lección magistral de historia política y filosófica del profesor Trevijano acerca de los conceptos de Estado y Nación que los político-historiadores catalanes y pancartistas-separatistas- chovinistas de la senyera pretenden trasladar a la ciudadanía de Cataluña y al resto de España para enfrentarnos, contribuyendo de esta manera a la perpetuación de la casta política en Cataluña mediante la manipulación histórica.

Recordemos que los que pretenden y han sacado a relucir el debate sobre la independencia son los mismos que gobiernan Cataluña desde la transición y no un movimiento espontáneo surgido del sentir democrático y libre de la maravillosa ciudadanía catalana (y esto sin ironía de ningún tipo) , no, sino alimentado artificialmente mediante la mentira por parte de la clase política nacionalista durante 34 años, de donde se desprende que lo que se pretende en Cataluña no es la independencia y liberación de Cataluña del “yugo español”, sino la perpetuación del régimen en Cataluña, cambiándolo de manos, esto es, de la dependencia formal oligárquica española a la dependencia formal oligárquica de la casta de políticos catalanes, para no compartir de esta manera el botín con el resto de políticos del Estado vaya.

Decía Goebbels, ministro de propaganda nazi, que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad, lección que han grabado a sangre y fuego nuestros queridos políticos en su mente.

 

¿Hemos tenido democracia alguna vez en España?

Antonio García Trevijano hace una crítica a nuestra actual “democracia” y sistema de partidos, del que afirma que es una oligarquía del Estado, crítica que absolutamente nadie se ha atrevido a hacer hasta ahora. Él viene defendiendo hace muchísimos años en numerosas publicaciones, conferencias y entrevistas estas tesis y aboga por una regeneración democrática y por la apertura de un proceso constituyente que emane de la sociedad civil para que los españoles podamos otorgarnos una Constitución, ya que la que tenemos no es real puesto que no es democrática y es foco de los actuales problemas gravísimos que hay en España. Fue profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Granada y notario. Actualmente ejerce como abogado.

Rodrigo Díaz de Vivar

Federico Shelegel afirma: “España, con el histórico poema de su Cid, tiene una ventaja peculiar sobre otras muchas naciones; es éste el género de poesía que influye más inmediata y eficazmente en el sentimiento nacional y en el carácter de un pueblo. Un solo recuerdo como el del Cid es de más valor para una nación que toda una biblioteca llena de obras literarias hijas únicamente del ingenio y sin un contenido nacional“.

Democracia, patriotismo y UE.

Me gusta la democracia, a todo el mundo le debería encantar, pero desde luego el adefesio que tenemos y en el que se ha convertido nuestro “Estado Social y democrático de Derecho” es despreciable, ciertamente cuestionable y muy necesitado de una profunda revisión y reflexión; yo defiendo una democracia real, verdadera y más participativa, porque la democracia, para que pueda llamarse tal cosa, ha de ser real y efectiva y no meramente nominal o formal,  es decir, no puede ser un camelo o una entelequia jurídica de papel mojado en una Ley que diga que somos una democracia -como en Cuba por poner un ejemplo-, no es así, sino que tenemos que serlo realmente y parecerlo.

Para eso precisamente se hizo un pacto en el 78, un pacto de los ciudadanos con la política, y no con la casta política, donde  decidimos que los políticos nos representarían a través de un sistema democrático de representación indirecta a través de las urnas. Pero este sistema de representación indirecta se pervierte y deslegitima cuando los políticos enseñan su verdadero rostro, esto es, la corrupción como forma de gobierno, traicionando miserablemente la confianza que los ciudadanos depositamos en nuestros políticos.

No tenemos que olvidar que la soberanía reside o debería residir en el pueblo español -en su conjunto- y no en los oligarcas que se adueñan y aferran a la misma como los monos a los plátanos, y aunque nos la hayan raptado como si de una sabina se tratara, o aunque pretendan hacer 17 soberanías de una, legítimamente es nuestra y nos pertenece a todos los españoles, y es que, aunque ciertamente vivamos en un régimen de libertades, no nos pueden hacer creer que yendo a votar una vez cada cuatro años seamos plenamente libres y vivamos en una democracia real, como si fuéramos niños pequeños, porque la democracia es otra cosa, no esto, porque para colmo de nuestros males buena parte de la “política” se hace en Bruselas y no en Madrid, y digo para colmo porque nadie sabe bien cómo funciona nuestra querida Unión europea ya que muchas personas ignoramos los intereses que defienden los eurodiputados, pero los nuestros seguro que no, porque entre otras cosas no existen partidos políticos europeos de verdad, sino intereses difusos de pseudo-parlamentaristas que no nos explican o no nos quieren explicar; de ahí la enorme abstención que se produce tradicionalmente en estas elecciones de mentira así como la gran indiferencia ciudadana, lo que resulta muy curioso, por dos motivos: porque buena parte de nuestros destinos los decide esta simpática “unión de ciudadanos” y mucha gente ni lo sabe y porque para colmo, la adhesión a la simpática unión se hizo con nocturnidad, alevosía y ensañamiento porque no se explicó adecuadamente.

La gente no entiende nada de esta Europa porque nada nos explican. El déficit democrático lo encontramos tanto por arriba, en la UE como por abajo, en nuestro Estado.

La democracia es sinónimo de participación de los ciudadanos en la vida pública de una manera regular y frecuente y en todos sus ámbitos, esto es, local, autonómico, estatal y más importante si cabe a nivel europeo. Es sinónimo de conocimiento, de cultura, de transparencia, de discusión constructiva y no destructiva, de honradez ejemplar y ejemplarizante de sus políticos, de educación de calidad que fomente una visión crítica y que evite la manipulación y sumisión ciudadana a las doctrinas de unos y otros, de libertad, de igualdad y de justicia, como he llamado a este blog, pero todo ello ha de tener carácter real y no formal, como ya hemos comentado antes.

Pero vayamos al grano. Hoy en día está muy mal visto por algunos -o por un extraño ente antiespañol-, defender los valores patrios y la defensa de la unidad nacional, cosa inédita en el mundo, lo que se refleja curiosamente pero de una manera más acentuada en nuestros queridos y mal llamados políticos,  esos patriotas de pacotilla que nos gobiernan como por designio divino al entender que la cesión de soberanía que les otorgamos en las urnas se puede convertir en un absolutismo democrático.

Esa ausencia buenista de patriotismo la vemos todos los días: cuando no endurecen su discurso frente a la todopoderosa UE en temas como el de Gibraltar o en la defensa de políticas activas de empleo o frente a los nacionalismos chovinistas periféricos al no actuar con más decisión en un asunto tan grave como el catalán si tan españoles son. ¿No son patriotas de verdad nuestros políticos? ¿no son personas que defiendan el bien común? ¿no defienden los intereses de los ciudadanos estos fantásticos feriantes de la oligarquía pp-psoe-ciu-pnv? ¿acaso los defenderán los eurodiputados? La respuesta es sencilla: no.

Yo sinceramente creo que lo que defiende esta casta es su bonito culo, y que no interesa lo más mínimo que aflore el auténtico patriotismo porque el chollo se les acabaría, lo cual les permite perpetuarse en el poder “sine díe” manipulando, engañando, tergiversando, desuniendo y mintiendo bellacamente ¿no se podría decir que su verdadero Dios, Patria y Credo es el Dios dinero al cual adoran y veneran y no su país?

Es que, nos dicen las mentes preclaras en España, todo nacionalismo es malo, y sobre todo cuando se unen las palabras Nación y España claro, cómo defender algo tan carca y casposo, pero no es tan malo en países que, como Alemania, Francia o Estados Unidos han sabido hacer bandera de ese patriotismo cuando han defendido sus industrias, su comercio, sus productos, a sus ciudadanos o cuando han luchado enérgicamente contra la corrupción o no han usado la lucha antiterrorista como instrumento político porque eso te demuestra cuán políticos patriotas tiene una nación..

Mariano Rajoy. Fuente:http://jomblanco.blogspot.no

Así las cosas, y al calor de un discurso nacional de patriotismo de falsa bandera como el que hayan podido protagonizar políticos “ilustres” de ambos partidos mayoritarios, se unen las voces que caracterizan al simplismo político de nuestro país y que lo reduce prácticamente al bipartidismo caciquista y a la nefasta alternancia en el poder de la casta para una mejor dominación ciudadana. Un ejemplo de la típica discusión de nuestros grandes líderes políticos que caracteriza dicho simplismo político nacional lo vemos cuando, por ejemplo, se discute sobre la memoria nacional, la cual debería servir para unir, pero bueno: ¡franquistas!  ¡antidemócratas! Otros contestan ¡rojos! ¡comunistas sanguinarios! ¡Marxistas antidemócratas! Y por si todo esto fuera poco se suman los nacionalismos periféricos de carácter también oligárquico al grito de ¡Feixistes! ¡Imperialistas! Todo ello forma un totum revolutum que apriori no tiene ni pies ni cabeza y que nadie parece comprender, pero que nuestros políticos conocen perfectamente y tiene un sentido perverso que es el de adscribir inconscientemente a los ciudadanos a una determinada ideología, de izquierda o derecha, usando las emociones de la gente, por las pasiones que ha desatado la guerra civil española, por eso es un tema tan recurrente por todos ellos, por lo que el bipartidismo será eterno y difícilmente dará cabida a nuevas realidades políticas ya que lo que consiguen precisamente con esa adscripción inconsciente a uno de los partidos mayoritarios es precisamente la continuidad del actual y antipatriota régimen caciquil de partidos.

Sin embargo, todos ellos se descubren mostrando lo que son realmente y cuáles son sus intereses; la casta inamovible se descubre cuando defienden los intereses de los bancos y no de los desahuciados o preferentistas ancianos, o cuando defienden los privilegios fiscales de las grandes multinacionales que han deslocalizado su producción en España y en ciertos países de Europa y se la llevan muy lejos, o cuando defienden los intereses de las empresas corruptas que sobornan a nuestros maravillosos políticos, o cuando defienden la inmovilista Ley Electoral, o cuando se han negado a prohibir que los partidos reciban donaciones anónimas, o cuando se niegan a reformar la manera en que se eligen los jueces del Tribunal Supremo, es decir, se descubren como lo que son, no son políticos del PP o del PSOE, sino mercenarios, una casta, defensores a ultranza de un modelo económico y bárbaro, el capitalismo salvaje que ha llevado a este país al enorme endeudamiento actual, a la desindustrialización, al esclavismo laboral, al miedo, a la ruptura de la nación en mil pedazos, a la vuelta de la emigración, a la consagración de la clase política corrupta y al hundimiento en general de España ¿y qué se consigue con esta desunión política y ciudadana? Debilidad y miseria económica que busca desunir a las personas para que unos cuantos sigan manteniendo una serie de privilegios como si nos encontráramos en el absolutismo borbónico bajo el bonito cuento de la pseudodemocracia y el Estado de Derecho, que no deja de ser el Estado del clientelismo y del interés extranjero.

De ahí que ya se oigan voces diciendo lo absolutamente necesario que es un patriotismo sano y de reafirmación nacional en España. Porque ese patriotismo, el real, esto es, el nacional y defensor de los ciudadanos e intereses españoles y no de castas y familias políticas o bancos, fortalece la economía y hace fuerte a España, fortalece a la España de los ciudadanos y ciudadanas y no la España del capital, del individualismo, de la insolidaridad interregional y ciudadana, de la avaricia, de la corrupción, de la codicia y de la soberbia y arrogancia caciquil, siendo precisamente la defensa de ese patriotismo real y la unidad nacional la que hizo fuerte a España en diversos momentos históricos y le permitió ejercer su hegemonía y liderazgo económico, militar y cultural durante siglos, y sólo cuando se empezó a resquebrajar esa unidad nacional se resquebrajó España, siendo precisamente esa unidad la que construyó nuestra nación en gestas como la reconquista o el 2 de Mayo, ciertamente una unidad en la diversidad de todos los pueblos que históricamente han configurado España, pero unidos y defensores de un un proyecto común en defensa de un interés general, desconocido y olvidado en nuestros días, defensores de la misma patria y bandera, unidad y patriotismo que de ninguna manera interesan a los poderes fácticos de nuestro actual régimen de la corrupción, el desgobierno, la hispanofobia y de la podredumbre intelectual y moral porque dicha unidad y patriotismo acabaría con ellos.

Así pues, el mensaje que ha calado en la sociedad es que, según los iluminados y patriotas que nos gobiernan y que han desmantelado la industria de nuestro país para llevarla a países subdesarrollados donde los ciudadanos trabajan por dos duros en condiciones miserables, esto es necesario nos dicen, porque queridos ciudadanos, tienen que comprender que vivimos en un mundo globalizado y que no nos podemos permitir tener fábricas o industrias debido a los altos costes laborales que sus sueldos mileuristas suponen porque ya vendimos el país hace unos años cuando entramos en la gloriosa UE del progreso y ya no tenemos ni soberanía económica ni moneda, y por ello es mejor darles trabajo a los extranjeros llevando allí nuestras fábricas, y claro, una vez que hemos desindustrializado nuestra economía y como se ha acabado el vivir del cuento con dinero y crédito barato europeo que empujaba el sector de la construcción a la España de los Césares, una vez conseguido ésto nos dicen nuestros “patriotas” que tenemos que hacer una devaluación interna de nuestra economía porque nos hemos endeudado hasta las trancas durante la época del “milagro español” y del progreso y esa es la única alternativa en la Europa del desarrollo -o desarrollismo diría yo- porque se acordarán que nuestra industria desapareció hace tiempo ¡es que tiene huevos la cosa!

Es decir, tras haber hundido la economía, no ahora con la crisis sino hace años , tras haber inculturizado y aborregado al país con la telemierda, prensa rosa y con una educación bananera en aras de una mejor dominación, no contentos con todo ello nos dicen ahora que tenemos que devaluar nuestra economía abaratando salarios para hacerla más competitiva frente a China y a las potencias emergentes que pagan dos duros a sus ciudadanos y viven por desgracia en condiciones miserables y que ahora nos están imponiendo en la Europa del progreso, la gran Europa de los capitales, y nos dicen que es la única solución para ser competitivos y todo ello para para pagar la deuda que la casta ha ido generando irresponsablemente durante estos ¡años de bonanza! ¡manda huevos!

Pero es que no contentos todavía y como vampiros sedientos de nuestra sangre , tras numerosos recortes económicos, subidas de impuestos de carácter marxista, después de haber hecho una reforma laboral salvaje, no estando contentos los mecenas de la hecatombe económica, todavía quieren más y no estarán completamente saciados hasta que los ciudadanos digamos ¡basta! Así, de la España de los Césares del ladrillo hemos pasado a la España de la gran deuda pública, de la España del capital y el dinero abundante a la España que rebusca en los contenedores, de tener numerosas industrias textiles a vender cebollas y zanahorias en Europa, de fabricar coches con tecnología genuinamente nacional a recibir a nuestros queridos europeos para que nuestros  camareros-ingenieros les sirvan sangría y pescaíto frito en nuestras playas.

Nos han convertido en un país productor de materias primas y titular de deuda pública gracias al maravilloso ultraliberalismo capitalista o como diría el escritor argentino Julio Carlos González, nos han convertido en un “país productor de materias primas, tributario de empréstitos y del saqueo sin fin”.

Está claro señores, hoy en día ser un político patriota con dos cojones y con una visión de Estado no es factible conforme a la ideología ultraliberalista imperante de todos los colores existente, es totalmente incompatible con un sentimiento nacional de verdad  que fomente y haga posible buenas políticas de cohesión e integración nacional tendentes a la reindustrialización de la economía, de inversión en I + D y en nuevas tecnologías, de fomento a ultranza del consumo de productos nacionales -claro qué productos si todo se fabrica en China-, de modernización e industrialización de la agricultura, de construcción inteligente y no corrupta de obras públicas, de fomento a capa y espada  de una vuelta a la producción nacional con la fabricación de productos “Made in Spain”, la vuelta en definitiva a la reindustrialización de nuestra economía basada en aquellas que sean competitivas, sólo para bajar un poquito nuestro desempleo a la vez que generamos riqueza, más que nada para no estar los últimos de la OCDE en cuanto a paro se refiere y a no morirnos de hambre, pero parece que todo esto es ser anticapitalista, comunista o antidemócrata al parecer, y aunque en otros países como yankilandia lo hagan, aquí no puede ser.

Y si estas políticas no las puede hacer España porque es competencia de la UE, o no quiere o no sabe, pues que grite alguien en Europa para la defensa de los intereses de la Nación. Y si Europa tampoco nos escucha porque defiende otros intereses entonces yo ya no quiero ser europeo.

Yo ya no quiero ser alemán, ni francés, ni holandés. No quiero ser catalán, vasco o murciano, yo sólo quiero ser español.

¿Hasta cuándo Artur Más abusarás de nuestra paciencia? (II)

Constitucion espanola 1978.JPG

Izda. Ejemplar de la Constitución conservado en el Congreso de los Diputados. Fuente: Wikipedia.

Al César lo que es del César.

Comentábamos en la anterior entrada que no se puede pedir al Gobierno o a la UE que permita, tolere o ampare la convocatoria del mencionado referéndum ilegal de autodeterminación puesto que sencillamente la soberanía es titularidad exclusiva y excluyente del pueblo español y no del Gobierno o de la UE, por lo tanto, democracia, claro que sí, que ya hace falta aire fresco de referéndum, pero quien debe contestar a esa pregunta somos todos los ciudadanos españoles y no sólo unos pocos, ya que la soberanía nos pertenece a todos y nadie nos la puede robar o expoliar, porque mal que les pese a la colla de iluminados y pancartistas de la senyera, excluir de la irrealizable consulta al resto de los ciudadanos españoles sería antidemocrático, ilegal e ilegítimo, además de una pantomima política igualita a las consultas que se celebraban en época del caudillo, carente de toda legitimidad o democracia.

Nadie se extrañaría si se negara el derecho a consultar sobre la implantación de la esclavitud, o sobre la instauración de una dictadura y no le llamaríamos antidemócrata por negar tal consulta. Sencillamente nadie se extrañaría porque es un disparate surrealista sin pies ni cabeza, porque nuestra Constitución se fundamenta en pilares tan básicos como la libertad, la igualdad, la justicia, la soberanía, o la solidaridad entre sus distintas regiones, otra cosa distinta es que se respeten todos estos pilares.

A mayor abundamiento, no sólo no se le puede pedir algo ilegal a quien no puede otorgarlo, sino que si aceptáramos esta consulta como válida, habría que ignorar completamente nuestra Constitución, nuestra norma de convivencia que tanto esfuerzo costó sacar adelante como todos sabemos –tanto esfuerzo como 40 años de dictadura y aislamiento que no sólo afectaron a Cataluña sino al conjunto de España- y hacer otra absolutamente distinta, porque el fundamento de la Constitución es la indisoluble unidad de la nación española, así que si democráticamente  se permitiera por parte del parlamento español aceptar la modificación de este extremo, desprender al pueblo de su soberanía, habría que iniciar un nuevo proceso constituyente en todo el Estado y darnos todos y cada uno de los españoles una nueva Carta Magna, que acabe con la anterior legalidad constitucional, puesto que la soberanía es piedra angular de todo el tinglado y no se puede obviar esta cuestión ni mucho menos. Así que ¿es inamovible nuestra Constitución? Por supuesto que no, sólo que habrá que respetar los cauces democráticos legalmente establecidos al efecto que, catalanes incluídos, aceptaron hace 34 años, y en ningún caso podremos considerar o aceptar la inmolación de la nación española, ya que sería tanto como pedirnos a los españoles que nos cortemos una mano para servírsela en una bandeja a las hienas separatistas.

Lo que se pretende ahora no es apedrear nuestra Carta magna, sino reventarla del todo, y con ello, la idea de España como Nación.

Así pues, escribía  en la primera entrada de este blog criticando nuestro sistema democrático, el cual debe ser más participativo y se debe sanear profundamente, por supuesto, lo que en absoluto obsta a la defensa de la unidad de nuestra nación o la defensa de nuestra soberanía, por otro lado, porque esto último no es una cuestión de ser de izquierdas o de derechas o de centro, o de ser rojos o azules, sino que es una cuestión que debiera estar muy por encima de los pobres discursos políticos actuales, algo que trasciende a cualquier ideología política y que queda por encima de ella; no es en modo alguno una cuestión de la que se puedan adueñar los conservadores o los progresistas o los monárquicos o los republicanos, como se ha hecho miserablemente con determinados símbolos de nuestra nación, culpa del franquismo sobre todo, ya que parece o se pretende hacer que parezca así, que defender estas ideas es fascista si lo hace un español y perfectamente democrático y plausible si lo hace alguien con una bandera que no sea la española, quizá también por los enormes complejos que pesan como una losa sobre todos los españoles, no lo se. Voy a recordar aquí las palabras que dijo alguien hace unos años, con una ideología no precisamente fascista para ilustrar al lector lo que pretendo transmitir:

Esa puede ser una razón para que yo me marche del Gobierno. No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan los que otra cosa supongan.

No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que yo continúe siendo ministro de Defensa y dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional. Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra nativa; amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio, sino que exalto, las que poseen otras regiones; pero por encima de todas esas peculiaridades, España. El que estorbe esa política nacional debe ser desplazado de su puesto. De otro modo, dejo el mió. Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco sin otra condición que la de que se desprendiese de alemanes e italianos. En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los de afuera y de los de adentro. Mi posición es absoluta y no admite disminución.»

Juan Negrín López. Presidente del Gobierno de la II República de España.

Así las cosas, la cuestión de no querer permitir la consulta no es baladí, ya que se pretende comparar otros procesos independentistas, como el caso escocés, con el catalán, cuando absolutamente nada tiene que ver Escocia con Cataluña, cuando de sobra sabe el señor Más que la legislación inglesa sí que permite este tipo de consultas, entre otras cuestiones porque Escocia sí que fue una nación, un reino que en el pasado se unio a Inglaterra voluntariamente, de ahí que se hable de Reino Unido, por lo tanto, ahora los escoceses se podrán divorciar de los ingleses ya que en el pasado estuvieron casados e históricamente fueron un reino independiente, ¿se puede decir lo mismo de Cataluña? ¿es esta la Historia que se pretenden inventar algunos ? ¿se pensarán de verdad que somos gilipollas del todo? Es harto evidente que si se pretende hacer esta comparación es para poder presentarnos a los españoles ante la opinión internacional una vez más como fascistas falangistas antidemócratas que hacemos el saludo nazi, golpistas con bigote que no respetan la democracia porque no permitimos en modo alguno una consulta ilegal conforme a nuestro Derecho y por ello nos señalan con el dedo llamándonos casposos antidemócratas, pero es que hacer lo contrario sería tanto como no respetar nuestras leyes más fundamentales ¿es eso ser antidemócrata? ¿no será que los catalanistas son populistas demagógicos hasta la médula cuando dicen “ven lo antidemócratas y opresores que son los españoles”?

Pero ¿porqué estamos tan enfadados algunos españoles? Pues sencillamente estamos hasta los mismísimos cojones de toda esta basura separatista, no porque se pretenda celebrar el maldito referéndum, sino porque se pretenda celebrar el maldito referéndum desde el engaño, la manipulación, la tergiversación histórica y el adoctrinamiento político, cosa bien distinta, y en un asunto tan grave que puede llevar a la tumba a nuestro país. Quiero decir con esto que la lobotomía cerebral que se ha practicado en la Cataluña de los últimos años, a sus ciudadanos y ciudadanas manda huevos, y sobre todo a los más pequeños e indefensos, a los niños, ya que se ha generado un sentimiento antiespañol que no hace sino dividir a su sociedad, a los catalanes con los catalanes y a los catalanes con el resto de españoles, manipulando la realidad pasada, presente y futura como ya comentamos, induciendo, por tanto, a error en la formación de la voluntad política ciudadana de esa región mediante un engaño que lo es bastante, ergo, la posible consulta adolece de un vicio de la voluntad ciudadana tan grande como la catedral de Burgos  y por ello mismo, la consulta debería ser radicalmente ilegítima, ilegal y nula de pleno derecho caso de celebrarse.

Esa ausencia de legitimidad y su pretendido e ilusorio derecho de autodeterminación -ilegal a todas luces según el Derecho Internacional ya que Cataluña no es ni ha sido una colonia-, y con los que se llenan la boca de gloria los pancartistas y sin los cuales, digo yo, carece de todo sentido y lógica vincular toda esta parafernaria pesetera a algo si quiera parecido a un proceso democrático constituyente que emane del sentir espontáneo y libre de la ciudadanía y absolutamente necesario en todo proceso que pretenda mínimamente llamarse democrático.

Cuando escribo estas palabras no para de venirme a la cabeza el artículo 1269 del Código Civil Español “Hay dolo cuando, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho”, ya que toda esta locura de poder nacionalista está viciada en su origen por palabras y maquinaciones insidiosas por parte de los políticos nacionalistas catalanes que quieren inducir en el pueblo catalán a la celebración de un referéndum que sin ellas no hubieran hecho, alentando el odio y la división entre españoles con argumentos históricos y actuales totalmente falaces.

Populismo político salvaje y desmedido.

Claro que el fin parece justificar los medios, ya que si Cataluña se erige en nación soberana, todos sus graves problemas se acabarán como por arte de magia: el enorme paro, la corrupción política catalana, las malísimas condiciones laborales, la renta de los ciudadanos, la miseria y el hambre desaparecerán en Cataluña cuando proclame la independencia porque los culpables de todos los males son los castellanos de la meseta, por lo que hay que separarse de ellos a toda costa. ¿Y qué conseguimos con todo ésto? Perpetuar la casta política catalana, lo mismito que sucede en el Estado.

Pan y Circo.

Pero no nos engañemos, es la oligarquía compuesta por PP-PSOE la que nos ha llevado a esta situación en 34 años,  vendiendo nuestra nación a las arpías nacionalistas catalanas con los diversos pactos de gobierno, pactos que han vendido el alma de España a los soberanistas nacionalistas.

Uno de los argumentos que parecen esgrimir los nacionalistas catalanes para la defensa de su pretendida patria es el histórico, entre otros.

“Cataluña históricamente fue un reino independiente de la Corona española hasta 1714”

¿Es cierto que Cataluña ha sido un Estado, Nación o Reino independiente en el pasado? Quizá es que todos los españoles sufrimos una amnesia severa o es que somos analfabetos integrales, o alomejor es que los libros de Historia de absolutamente todos los historiadores de prestigio están mal escritos, hablo de historiadores hispanistas de reconocido prestigio a nivel internacional como Hugh Thomas, que nada tienen que ver con los “historiadores que defienden el régimen español” porque, entre otras cosas, este señor es inglés, y no hablo de político-historiadores o defensores de la historia de terruños.

En este sentido, algunos iluminados intelectuales sostienen que quién es España para impedir que Cataluña se divorcie de ella y yo me pregunto ¿cuándo cojones se ha casado España con Cataluña?, porque para poder divorciarte te tienes que haber casado primero. El matrimonio, si mal no recuerdo, fue entre Isabel y Fernando, los de “tanto monta monta tanto”, o lo que es lo mismo, se casaron Castilla y Aragón, estando Cataluña integrada en Aragón, naciendo lo que hoy conocemos por España. Es evidente que Cataluña ha estado integrada en España desde hace más de 500 años –como poco, ya que se habla de Hispania desde hace más de 2000 años-, y ha sido tan española como Madrid o Toledo, por el devenir histórico que ahora no se puede cambiar ni borrar o tergiversar.

“En 11 de Septiembre de 1714 comenzó la opresión de los castellanos hacia Cataluña, y fue en esa fecha cuando los catalanes se levantaron en armas contra el enemigo, el Rey Borbón, Felipe V, por eso los catalanes celebran su Diada todos los 11 de Septiembre, para celebrar la heroica resistencia de Barcelona contra la opresión de los castellanos, recordando el momento en que cayeron en manos de los Borbones, por la libertad del pueblo de Cataluña”.

¿Visión histórica intencionadamente sesgada y manipulada de la historia de Cataluña? Se olvidan algunos que nos encontramos en plena guerra de Sucesión, conflicto eminentemente europeo que derivó posteriormente en una guerra civil en la península y en el que se posicionó igualmente Cataluña a favor del archiduque Carlos de Austria o Carlos III de España en el bando austracista, pretendiente al trono de España. Es decir, los catalanes fueron el último bastión que defendió con uñas y dientes y hasta el final de la contienda de la guerra de sucesión, al que pretendía proclamarse como Rey de España, de la casa real de los Austrias. Impresionante el patriotismo y fervor españolista en la numantina defensa de Barcelona por la defensa de un Rey que aspiraba al trono español demostrado por los catalanes.

Especial importancia merecería la lectura de este bando a algunos nacionalistas catalanes que exaltan el 11 de septiembre como su día de fervor “nacional”, promulgado el 11 de Septiembre de 1714 durante el sitio de Barcelona:

Ahora oíd, se hace saber a todos generalmente, de parte de los Tres Excelentísimos Comunes, tomado el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo, de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando a Padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-españolas, hecha seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia. Se hace saber, que si luego, inmediatamente de oído el presente pregón, todos los naturales, habitantes y demás gentes hábiles para las armas no se presentan en las plazas de Junqueras, Born y Plaza de Palacio, a fin de que unidamente con todos los Señores que representan los Comunes, se puedan rechazar los enemigos, haciendo el último esfuerzo, esperando que Dios misericordioso, mejorará la suerte. Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y exterminio todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la Libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España, y finalmente dicen y hacen saber, que si después de una hora de publicado el pregón, no comparece gente suficiente para ejecutar la ideada empresa, es forzoso, preciso y necesario hacer llamada y pedir capitulación a los enemigos, antes de llegar la noche, para no exponer a la más lamentable ruina de la Ciudad, para no exponerla a un saqueo general, profanación de los Santos Templos, y sacrificio de niños, mujeres y personas religiosas.
Y para que a todos sea generalmente notorio, que con voz alta, clara e inteligible sea publicado por todas las calles de la presente ciudad.
Dado en la casa de la Excelentísima Ciudad, residiendo en el Portal de S. Antonio, presentes los mencionados Excelentísimos Señores y personas asociadas, a 11 de Septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714.

Extracto de Los Fueros de Cataluña (1878), de José Coroleu e Inglada y José Pella y Forgas. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Casanova

También resulta interesante la lectura que desde ciutadans hacen de este patriótico día de Cataluña:

“Será en la época inicial del Romanticismo y luego durante la Renaixença cuando se creará la leyenda actual sobre el sitio de 1714 y sobre otros sucesos entre la Historia y el mito, a partir de la necesidad intelectual de articular un conjunto de referentes que dieran base a la “construcción nacional” iniciada en esos años (…).

La concepción ideologizada actual del 11 de septiembre es pues fruto no de unos hechos históricos descritos por la historiografía sino de la afirmación política, nacida muy a posteriori de los sucesos mitificados.

La celebración de la fiesta de Cataluña, el 11 de Septiembre, se sustenta en una mentira histórica con la que la mayoría de los catalanes no pueden sentirse identificados”.

Fuente: www.vamosacontardiadas.com

Se percibe cierto tufillo maloliente cuando no a pura mierda en la manipulación de esta “fascinante historia de casa de putas a la que llamamos España”, como diría Reverte, pero bueno, unas cuantas mentirijillas históricas sin importancia no pueden molestar a los mesetarios y como la Historia de esta gran casa de putas se basa en la opresión y colonialismo hacia Cataluña, los oprimidos separatistas, como es lógico, han de inventarse una historia propia basada en el rencor y el antiespañolismo, ¡faltaría más! y si no que se lo pregunten a los organizadores del Simposio “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)”; más que una mirada histórica debería decir “una manipulación histórica”, simposio que parece alentar el odio y la ruptura del Estado y con ella la convivencia secular de los españoles, con títulos como «España y Cataluña, trescientos años de conflicto político», «La humillación como desencadenante de la eclosión independentista», «La apoteósis del expolio: el siglo XXI», «España contra el País Valenciano», «La represión militar: el ejército sobre el país».

De manera que si se pretende falsear la historia lo es con el objetivo de intentar dibujar un colonialismo de Estado español en Cataluña que nunca ha existido para, de esta manera, obtener una hipotética resolución favorable de Naciones Unidas y de la comunidad internacional que ampare el “proceso de descolonización”, similar al de las antiguas repúblicas soviéticas, es decir, Cataluña, o mejor dicho los pancartistas separatistas, se presentan ante la opinión pública internacional como víctimas de un proceso colonizador y poco menos que genocida por parte del malísimo Estado fascista español que ha oprimido a lo largo de los siglos su lengua y caracteres peculiares y distintivos, cuando España actualmente es uno de los países más descentralizados del mundo que permite, regula y ampara las singularidades culturales y lingüísticas que puedan existir tanto en Cataluña como en cualesquiera otras regiones del Estado, produciéndose si acaso una persecución político-institucional a todo aquello que suene a español.

Papeleta afirmativa del referéndum del 6 de diciembre de 1978. Fuente: wikipedia

Lo que muchos no entendemos en esta historia de opresión y represión hacia Cataluña que según algunos ya dura desde 1714, es porqué narices no se desvincularon hace 34 años de nuestra historia en común después de casi 300 años de opresión cuando pudieron hacerlo en una consulta que sí fue plenamente democrática, sentir voluntario y democrático de la voluntad popular manifestada en las urnas cuando se sometió a referéndum la Constitución Española de 1978. Si tan reprimidos se han sentido durante siglos por parte del malísimo Estado Español, ¡porqué coño aceptaron las reglas democráticas del juego constituyente! ¿estaban todos completamente borrachos con cava cuando votaron si tan grande es su sentimiento nacional? ¡porqué no dijeron que no querían seguir formando parte de la nación española cuando pudieron hacerlo y tuvieron la oportunidad!, ¡o es que también estaba el tío Paco acechando desde la tumba para que más del 91 % de los catalanes que acudieron a las urnas dijeran que sí a ese proyecto de vida en común histórico que se llama España!. Les hubiera bastado con un no rotundo en el 78 o cuando menos un simple no, o a lo sumo una abstención generalizada o menor participación de la que hubo, pero lo que está claro es que, como ya comentamos, no pueden venir ahora unos cuantos a mearse en aquello que dijeron hace solo 34 años porque es ir contra sus propios actos.

Pero es que esto de reescribir la historia, queridos catalanistas, es algo que hacían muy bien algunos totalitarismos como el nacionalsocialismo o el estalinismo, por lo que, a la hora de reescribir la historia de España o inventársela directamente, hagan autocrítica y lleven cuidado de no caer en errores que otros cometieron en el pasado, como sus amigos a los que llaman castellanos sí, cuando hacían salir a los niños a los patios de los colegios a hacer cantar el “cara al sol”, o como cuando se adoctrinaba a esos mismos niños en los valores patrios del franquismo con libros escolares de texto manipulados para exaltación del régimen, el franquista me refiero, o imponiendo el castellano a la fuerza como idioma educativo, relegando al catalán al olvido ¿qué poca vergüenza no? ¿cómo alguien en su sano juicio podría adoctrinar a niños pequeños en las escuelas tan perversamente ? ¿cómo se podrá imponer un idioma?

Parece mentira que no sepamos aquello de “El que no conoce su historia está condenado a repetirla”, o alomejor la conocemos pero nos acordamos de parte de ella y para lo que nos interesa.

¿Pero qué diferencia hay entre esto y hacer cantar el himno de “Els segadors” a los niños pequeños en las escuelas catalanas? ¿Y qué diferencia hay entre el adoctriamiento que desde las escuelas se pudo hacer durante el franquismo y el adoctrinamiento de los niños en las escuelas catalanas con sus manuales de texto con claras consignas políticas separatistas? ¿o qué diferencia hay entre imponer el castellano e imponer el catalán en las escuelas y otros ámbitos? ¿Y qué diferencia hay entre exaltar en las escuelas el aguilucho con la exaltación y exhibicionismo de símbolos anticonstitucionales como la estelada? Y no quiero comparar las particularidades de un evidente régimen dictatorial como el franquista, sino llamar la atención sobre la práctica del adoctrinamiento en niños pequeños. Fijémonos en el análisis que hace Pedro Antonio Heras, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Tarragona en su libro “La España raptada. La formación del espíritu nacionalista”, sobre algunos comentarios de algunos libros de texto en Cataluña:

Cataluña es un país situado al nordeste de la Península Ibérica” (Libro de “Conocimiento del Medio Social y Cultural” para alumnos de 5º de primaria).

 Si Cataluña no tiene Estado propio, ¿qué es la Generalitat?, ¿Qué pinta su presidente?” (Libro de “Ciencias Sociales” para alumnos de ESO)

 “Por razones políticas, comerciales o económicas y culturales, Cataluña ha establecido lazos muy fuertes con los pueblos vecinos de la Europa mediterránea y, sobre todo, con los pueblos del Estado español” (Libro de “Conocimiento del Medio Social y Cultural” para alumnos de 5º de primaria).

 “El acatamiento del marco constitucional vigente no significa la renuncia del pueblo catalán a la autodeterminación(Libro de Ciencias Sociales. Segundo ciclo de ESO)

También en numerosas ocasiones se hace referencia a los denominados “países catalanes”, una entidad política que nunca ha existido compuesta por “Barcelona, Tarragona, Lleida, Girona, la Cataluña norte, la Franja del poniente, el País Valenciano y las Islas Baleares”.

 También a menudo los libros de texto catalanes remarcan determinados aspectos históricos de forma sesgada como la Guerra de Sucesión de 1714 y la Diada mientras ocultan muchos otros hechos históricos compartidos durante siglos por todos los españoles, incluidos evidentemente los catalanes.

(Fuente: convivenciacivicacatalana.blogspot.no)

Evidentemente la crisis es un caldo de cultivo perfecto para la apología de la nación catalana, o la vasca, o la gallega, pero lo preocupante, ya no es el fortalecimiento de los nacionalismos periféricos, sino que lo peligroso es que despierte nuevamente un nacionalismo que estaba profundamente dormido desde hace ya muchos años: me refiero al nacionalismo español, el cual despertará irremediablemente ante la negación de la nación española que se quiere hacer por parte de estos nacionalismos periféricos.