QUO USQUE TANDEM ABUTERE “ARTUR MAS” PATIENTIA NOSTRA?

¿Hasta cuándo Artur Mas abusarás de nuestra paciencia? Desde hace ya un tiempo en Cataluña se vive una situación de inestabilidad institucional que, con el devenir de los meses se irá tornando, a todas luces, más agresiva, con más agitación social si cabe. Pan y circo, lo llamo yo, dado el actual panorama que se vive en España, puesto que se trata de una manera de tener entretenidos a los “plebeyos” con un interesante circo político que desvíe la atención de los graves problemas que tiene el país, sólo que la actuación circense de los payasos es de muy mal gusto y que el pan no es que abunde precisamente.

Este panorama institucional kafkiano ha sido generado desde ciertos sectores políticos y pseudo-intelectuales que manipulan el pasado, el presente y el futuro, erigiéndose en poco menos que Dioses del Olimpo, tratando de dilapidar una nación con siglos de historia, y arrebatando la soberanía y el derecho a decidir de su legítimo sujeto jurídico-político: el pueblo español. Sí que tiene cojones la cosa. Y si algunos manipulan el pasado, el presente y el futuro es porque se manipula torticeramente la historia de Cataluña apareciendo como una víctima del Estado Español (pasado), se adoctrina por diferentes medios con eslogans tan recurrentes como “España nos roba”, se adoctrina en las escuelas a los niños con datos históricos inventados y falsos (presente), y finalmente se dice que Cataluña seguirá en la UE ya que España por supuesto aceptará y ayudará a la nueva República de Cataluña en todo lo necesario, votando incluso su ingreso en la Unión Europea (futuro).

¿Soberanía? Si nos arrogáramos un derecho que no fuera nuestro, España podría convocar un referéndum en todo el Estado (el español claro) para reintegrar los territorios que mantuvo hace siglos por todo el mundo, de suerte que la posible consulta al pueblo español podría ser la siguiente: ¿Desea usted que el Estado español vuelva a integrar todas las posesiones de Europa, América, Asia y África y que nos meemos en las leyes democráticas de todos los países que otrora pertenecieron a la Corona española? Claro, olvidamos deliberadamente una cosa, olvidamos un ligero detalle en esta consulta ya que se nos olvida hacer esa pregunta en todos estos países Soberanos y no sólo en España, a sus gentes, titulares de la soberanía que pretendemos robar, porque los ciudadanos de México, Argentina, Cuba, la República de Italia o Filipinas algo tendrán que decir ¿o no? Imagino que algo les importará que pretendamos acabar con sus Estados, pero bueno, qué importancia tiene, se trata de un pequeño desliz y de mearse un poquito en las leyes de países soberanos. ¿Esta consulta sería legítima? Evidentemente no.

La soberanía, dirán algunos, es  una suerte de entelequia que se han inventado los mesetarios españoles para reprimir al oprimido pueblo catalán desde tiempos inmemoriales.

¿Respetar las leyes? El problema de fondo, señores manipuladores, si cuestionamos la idea de soberanía saltándose las leyes a la torera, es que estaremos apedreando  la democracia, ya de por sí muy tocada en los últimos años. La democracia consiste en un Gobierno de la mayoría, con el respeto, eso sí, hacia las minorías, y no viceversa, esto es, en la imposición político-ideológica de los irreductibles separatistas al resto del País.

¿Democracia? Imponiendo ideas por los santísimos cojones del señor Más y por la gracia de Dios, no avanzamos hacia una mejor calidad democrática ¿no? ¿Acaso hemos olvidado pasajes recientes de nuestra historia? No “home” no, si tenemos presente al caudillo  para presentarnos al resto del mundo como un pueblo oprimido por el malísimo “Estado Fascista español”. Fíjese lo oprimidos que estamos y lo malísimo que es el pueblo español con nuestra identidad que nos permitimos el lujo de tener embajadas por medio mundo que nos cuestan más de 30 millones de euros al año, aunque los catalanes vean como se recorta en hospitales, colegios y función pública ¿”No es aixina molt honorable president”?

Pero bueno, donde dije digo en el 78, digo Diego, porque “Espanya sempre ha sigut feixista”, “perque els espanyols son els fills del feixisme franquista” “perque Espanya ens roba”. Algunos se olvidan que eso de no querer ser más español como si estuviéramos ante la pataleta de un niño que se enfada porque su madre le ha dado un azote en el culo (negar el modelo de financiación a la vasca) va contra sus propios actos, es decir, si en el 78 se aprobó una Constitución, la española, por una abrumadora mayoría en Cataluña, con una participación cercana al 70% que ya quisieran los de la ilegal consulta y un “sí” superior al 90 % no pueden venir ahora unos años más tarde a decir que ya no les gusta el juego de la democracia y que esas reglas que ellos mismos aceptaron cuando aprobaron la Constitución Española ahora no las quieren y que nos las podemos meter en el culo. Es decir, están yendo contra sus propios actos, lo que según el principio general del Derecho “venire contra factum proprium non valet”, no está permitido.

¿Y podemos pedirle ya de paso a Rajoy un viaje con gastos pagados a Marte para celebrar la consulta? También se olvidan algunos que no se puede pedir al Gobierno actual aquello que no puede otorgar ni a lo que no puede obligarse, esto es, que convoque un referéndum ilegal de autodeterminación sobre una parte de la Nación Española, vamos, sería lo mismo que ir al Juzado de lo Mercantil número dos de Torrelodones a reclamarle al Juez el “Oro de Moscú”, manda huevos, como si España fuera un cortijo andaluz.

A ver si se enteran de una puñetera vez ¡España no se negocia señores!

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos españoles” Artículo 2, Constitución Española de 1978.

La hora de la Política

                                                    Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo (1819-1823).jpg

Con un desempleo superior al de Estados en postguerra, con más de la mitad de los jóvenes sin trabajo ni futuro, con familias que son expulsadas violentamente de sus casas por deudas leoninas contraídas en la “esplendorosa” época de la gran estafa inmobiliaria, con millones de ahorradores que han perdido los ahorros de toda su vida a manos de banqueros sin escrúpulos, con miles de personas que rebuscan en los contenedores un trozo de pan o comida caducada y comedores sociales abarrotados, con innumerables pensionistas que ayudan a sus hijos y nietos a “llegar a fin de mes”, con niños que presentan síntomas de malnutrición en las escuelas, con una educación a la cola de la OCDE, con división territorial y riesgo inminente de secesión y la pretendida vuelta por algunos a los reinos de taifas, con recortes sobre recortes y más recortes, con pérdida de derechos de toda índole, con una corrupción política como para escribir varias enciclopedias de “El padrino”,con cierre de empresas y esclavismo laboral generalizado, con el regreso al petate de miles de ciudadanos que, con lágrimas en los ojos, emigran y lo hacen para no volver jamás, con revueltas sociales por doquier, con hambre, con miseria y con dolor.

Personas con la mirada perdida. Ciudadanos sin esperanza.

La ciudadanía se encuentra bajo la atenta mirada del “régimen”, la casta política oligárquica, aquella que gobierna la pseudodemocracia o partitocracia de nuestro moderno “Estado de Derecho” en una Europa ni siquiera legitimada en las urnas directamente, pese a la trascendencia de las decisiones que toma.

El Estado huele a mierda. La democracia tiene gangrena y está herida de muerte.

Así podría empezar una novela del género apocalíptico tipo “Mad Max”, pero por desgracia la realidad supera claramente la ficción y es la realidad con la que nos ha tocado levantarnos todas las mañanas. Evidentemente no hay que ser analista del “New York Times” para reconocer al instante que nos referimos a nuestra España querida, aquella España otrora alumno aventajado del club europeo, la del trío de las Azores o la del milagro económico; la que construía más ladrillo de toda Europa; sí, la misma de la “champions league de la economía” o la del pleno empleo y la que ahora parece haberse convertido en el patito feo que asoma todas sus vergüenzas, sufriendo una suerte de metamorfosis inversa.

Ante la actual coyuntura de crisis económica, política, social, de valores, etc, en definitiva, crisis sistémica que ya venimos sufriendo hace unos cuantos años y que, salvo que se abran los mares o el cielo se vuelva de color rojo y lluevan del cielo políticos honestos como una plaga de langostas, va a seguir con nosotros para quedarse un largo tiempo.

Ante esta situación dantesca ¿En qué piensan nuestros gobernantes? ¿Qué medidas están adoptando? ¿Buscan soluciones constructivas? ¿Realmente pensarán en algo que no sea en mantener su estatus señorial? La respuesta es muy sencilla: Nada. No hacen ni piensan absolutamente en nada que no sea en ellos mismos y en alimentar su enorme ego porque es eso lo que les importamos: nada. Y como nada les importamos cual víboras que miran a sus crías antes de devorarlas, en eso sea, quizá, en lo único que piensen al mirarnos a los ojos, en devorar como las víboras que son todo atisbo ciudadano de esperanza, ilusión o fe en el futuro.

Sin duda alguna, si Goya viviera hoy entre nosotros el cuadro que pintaría sería el mismo que ya pintó en el XIX, el de Saturno devorando a su hijo, en este caso, el poder fáctico establecido por la casta dominante devorando los estertores de la democracia.

En un caldo de cultivo similar al actual, tras la Gran Depresión (la del 29) con quiebra de bancos y millones de personas perdiendo sus empleos, ascendió al poder uno de los mayores criminales de la Historia: Hitler. Unos años después, nos encontramos ante la tormenta perfecta, capaz de hacer surgir a un monstruo de estas características si las cosas no cambian; espero equivocarme completamente.

Pero como ciudadano iluso que soy, defensor de una democracia real, espero que esta casta política tome conciencia de una vez por todas del sufrimiento de tantos ciudadanos y tengo esperanza de que, por lo menos, aprendieran a leer en su infancia y confío en que les enseñaran el significado de la palabra empatía, porque si de algo carecen, es precisamente de eso, entre otras muchas cosas claro. Pero espero que todavía les quede un poco de decencia y si alguna vez creyeron en la palabra dada a los ciudadanos cuando juraron la Constitución, comiencen a hacer su trabajo, es decir, a hacer Política, pero en mayúsculas, porque la situación lo requiere urgentemente.

Y hacer POLÍTICA en mayúsculas, es más bien lo contrario a lo que han venido haciendo hasta ahora los políticos minúsculos de todos los colores. Hacer Política en mayúsculas requiere de esfuerzo y de ciertas reformas en diversos sectores no sólo económicos que requieren ser debatidas por todos (ciudadanos, empresas, trabajadores, universidades, filósofos, poetas y niños), retomando el espíritu de los Pactos de la Moncloa pero con mucho más calado, ya que la situación es, a todas luces, infinitamente más grave y compleja que entonces.

Es la hora de un gran Pacto de Estado por la Democracia, por nuestra gran Nación española y por los ciudadanos. Es la hora de hacer POLÍTICA.

José Carlos Martínez
Soñador

Toda sociedad en la que no esté asegurada la garantía de los derechos de los ciudadanos y la separación de poderes carece de Constitución.
Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano de 1789.